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Messi, Arabia Saudita y los detalles de un acuerdo millonario

Cuando el sol comenzaba a ocultarse sobre una extensión aparentemente interminable de mar abierto, Lionel Messi se sentó en el borde de un bote, estiró una pierna y posó para la fotografía que anunciaría el comienzo de su asociación pública con Arabia Saudita.

La imagen, compartida con los más de 400 millones de seguidores de Messi en Instagram el 9 de mayo de 2022, iba acompañada de un texto en dos idiomas que decía: “Descubriendo el Mar Rojo en Saudi. Discovering the Red Sea #VisitSaudi”. Horas antes, lo había recibido en el reino el ministro de Turismo de Arabia Saudita, quien se jactó en Twitter de que, si bien era la primera visita de Messi al país, “no será la última”.

Messi, considerado quizás como el mejor jugador de fútbol del mundo, estaba comenzando a sacarle provecho a la flamante sociedad: su foto en el mar Rojo probablemente le hizo ganar cerca de 2 millones de dólares, el primer paso para cumplir su acuerdo con el reino, el cual vale millones más.

Los detalles del papel de Messi como promotor bien remunerado de Arabia Saudita están contenidos en una versión de su contrato con la Autoridad de Turismo, la cual fue revisada por The New York Times y que hasta ahora no se había revelado.

El contrato muestra que Messi podría recibir hasta 22,5 millones de euros, unos 25 millones de dólares, durante tres años por poco trabajo real: algunas apariciones comerciales, un puñado de publicaciones en redes sociales y unas vacaciones con todos los gastos pagados en el reino con su familia e hijos. Se espera que comparta imágenes de esos viajes —identificadas con una etiqueta aprobada por Arabia Saudita— con su enorme cantidad de seguidores en línea.

Pero el documento también contiene una condición importante para los funcionarios sauditas: Messi no puede decir nada que pueda “manchar” a Arabia Saudita, un país que ha enfrentado críticas generalizadas por sus antecedentes de violación a los derechos humanos.

Esos detalles del acuerdo con Messi, quien ganó la Copa del Mundo con la selección de Argentina en diciembre, ofrecen un vistazo interno del uso que hace el reino petrolero de su riqueza para reclutar atletas destacados en su esfuerzo por mejorar su imagen global. Los críticos de Arabia Saudita califican la estrategia como lavado deportivo (sportswashing), es decir usar los deportes y las figuras deportivas para encubrir el historial de violaciones a los derechos humanos del país, su trato a las mujeres, el asesinato del columnista de The Washington Post Jamal Khashoggi y otras acciones autoritarias.

En los últimos años, Arabia Saudita ha gastado miles de millones en grandes inversiones en deportes profesionales: la compra de un equipo de fútbol de la Liga Premier de Inglaterra, combates de boxeo de campeonato, una fecha en el calendario de carreras de autos de la Fórmula Uno, y, más recientemente, una osada incursión en el golf profesional.

El reino ha ofrecido cientos de millones de dólares más para atraer a Cristiano Ronaldo, Karim Benzema y decenas de otras estrellas del fútbol para jugar en la liga nacional del país. Messi rechazó recientemente una oferta similar y eligió unirse al Inter de Miami de la Major League Soccer, en Estados Unidos. Pero hasta ahora no hay señales de que esa decisión haya afectado su relación con los sauditas. De hecho, Messi ha lucido deseoso de permanecer en buenos términos con ellos.

En febrero de 2021, solo unas semanas después de haber firmado su contrato, Messi le escribió una carta al ministro de Turismo de Arabia Saudita, disculpándose por no poder realizar una visita programada. En la carta, de la cual no se había informado anteriormente, Messi se dirigió al ministro de Turismo, Ahmed Al Khateeb, como “su excelencia” y, en una prosa inusualmente florida, expresó “profundo pesar” por su ausencia. Messi jugaba en ese momento en el FC Barcelona y escribió que como “profesional del deporte” tenía obligaciones a las que le era imposible no asistir: un partido de la liga contra el Real Betis seguido de un partido de la Copa del Rey.

Con el tiempo, los sauditas obtuvieron sus visitas. La más reciente se produjo el mes pasado, un año después de su primera publicación sobre turismo saudita en Instagram, cuando Messi se tomó unas vacaciones rápidas de mitad de temporada en el reino, las cuales, como todas sus visitas anteriores, le habrían generado un pago de siete cifras bajo los términos de su contrato de turismo saudita.

Para entonces, Messi había salido del Barcelona y jugaba en el equipo francés Paris Saint-Germain. Cuando regresó de su estancia en Arabia Saudita, el club francés lo suspendió por lo que consideró una falta no autorizada a un entrenamiento. Messi se disculpó con su equipo y su afición con una explicación que insinuaba que el viaje, “el cual había cancelado anteriormente”, no había sido opcional: “Este no pude”.

Hasta ahora, los detalles del contrato de Messi con la Autoridad de Turismo han sido un secreto muy bien guardado. No se sabe con certeza si el contrato revisado por el Times es la versión actual del acuerdo. Fue compartido por alguien con conocimiento directo del trato entre Messi y los sauditas bajo condición de anonimato porque la persona no estaba autorizada a divulgar detalles del acuerdo. El documento, con fecha del 1 de enero de 2021, está firmado por Messi y su hermano Rodrigo, quien se desempeña como su representante de negocios, pero no está firmado por funcionarios sauditas.

Los términos señalados en el documento coinciden con la forma en que Messi ha utilizado sus cuentas de redes sociales para promocionar el reino y también con las visitas promocionales que ha realizado en el país.

El contrato es específico sobre las obligaciones de Messi y sobre el dinero que se pagará por cumplir con cada una de ellas:

  • Unos 2 millones de dólares, casi 1,8 millones de euros, por un mínimo de una visita vacacional familiar anual de cinco días o, como alternativa, dos visitas vacacionales anuales de tres días cada una. Los gastos de viaje y alojamiento cinco estrellas correrán por cuenta del gobierno saudita, para Messi y hasta 20 familiares y amigos.

  • Otros 2 millones de dólares por promocionar Arabia Saudita en sus cuentas de redes sociales 10 veces al año, aparte de la promoción de sus vacaciones en el reino.

  • Unos 2 millones de dólares más por participar en una campaña turística anual. (Messi y la autoridad saudita compartieron la primera campaña, un video en un desierto con gran producción, en noviembre).

  • Otros 2 millones de dólares por presentaciones y obras de caridad.

Pocas personas estuvieron dispuestas a comentar los términos del acuerdo de Messi. Pablo Negre Abelló, responsable de los acuerdos comerciales de Messi, citó la inclusión de cláusulas de confidencialidad en todos los contratos de Messi. Negre sugirió que un periodista del Times se pusiera en contacto con la Autoridad de Turismo. Los funcionarios sauditas no respondieron a múltiples solicitudes de comentarios.

Rayco García Cabrera, un exfutbolista que medió la reunión entre los representantes de Messi y los funcionarios sauditas, entre ellos el ministro de Turismo, aseguró que el acuerdo valía “una pequeña cantidad” en comparación con los enormes salarios que el país le paga a estrellas como Ronaldo y Benzema. Sin embargo, dijo García, Messi había accedido a ser un vocero del turismo porque “cree en Arabia Saudita y en la visión de Arabia Saudita”.

“Estuve en medio de todo esto”, agregó García, “y me sorprendió mucho que Messi no pidiera una cantidad enorme”. García dijo que desconocía los términos precisos del acuerdo.

Una revisión de las publicaciones en las redes sociales y los viajes de Messi lo muestran al parecer cumpliendo con los términos de su contrato. Su cuenta de Instagram —la cual es una de las más grandes de la plataforma, con 470 millones de seguidores— ha presentado un flujo regular de mensajes y fotografías sobre Arabia Saudita. En su visita en mayo, Messi fue fotografiado con su esposa e hijos participando en una variedad de actividades familiares: acariciando caballos con sus hijos, jugando en una sala de juegos y descansando junto un artesano mientras sostiene un sombrero tejido.

En 2021, en medio de noticias que vinculaban a Messi con Arabia Saudita, familiares de disidentes saudíes instaron al jugador a rechazar la oferta de patrocinio que al final aceptó. En una carta abierta, le suplicaron: “El régimen saudí quiere utilizarte para limpiar su reputación”.

Las autoridades sauditas han rechazado esa acusación. Messi, por su parte, no se ha pronunciado al respecto. En su lugar, ha expresado su asombro ante la belleza natural que se encuentra en Arabia Saudita.

Una de las publicaciones recientes de Messi es una imagen de una plantación de palmeras datileras del reino y otras atracciones naturales. El texto pregunta: “Quién pensaba que Saudí tenía tanto verde?”.

Tariq Panja cubre algunos de los rincones más sombríos de la industria del deporte mundial. También es coautor de Football’s Secret Trade, una revelación sobre la industria multimillonaria de comercio de jugadores de fútbol. @tariqpanja


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