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¿Está seguro mi dinero en el banco? Esto es lo que hay que saber

Los clientes del Silicon Valley Bank no van a perder ninguno de sus depósitos. Tampoco lo harán las empresas o particulares que tengan dinero en Signature Bank.

Esta resolución, sin embargo, no hace que la agitación de los últimos días sea menos aterradora. Cuando tiemblan las acciones de bancos como First Republic e incluso de baluartes de la industria de corretaje como Charles Schwab, resulta natural querer saber qué tipo de respaldo existe para evitar que pierdas dinero si quiebra tu institución financiera.

La mayoría de las noticias son buenas porque, en Estados Unidos, entidades como la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por su sigla en inglés) y la Corporación para la Protección de Inversionistas en Valores ofrecen garantías de cientos de miles de dólares.

A continuación, ofrecemos algunas respuestas a las preguntas que puedes tener sobre las cuentas corrientes y el dinero en las empresas de inversión. También te sugeriremos algunas medidas que podrías tomar, aunque pase esta crisis. Apuntalar las defensas —y tener algunos planes de reserva— forma parte de los buenos hábitos financieros.

Por lo general, el seguro es de 250.000 dólares por depositante y banco. El seguro cubre varias categorías de activos, como cuentas corrientes y de ahorro, tarjetas de débito prepagadas y certificados de depósito. (En los casos de Silicon Valley Bank y Signature Bank, los reguladores optaron por indemnizar a los depositantes en su totalidad —sin límite—, aunque no hay garantía de que lo vuelvan a hacer la próxima vez que colapse un banco).

Si tienes muchos tipos de activos, debes sumar los saldos para ver si superan los 250.000 dólares. Si, por ejemplo, tienes 50.000 dólares en certificados de depósito y 25.000 en tu cuenta de ahorros, podríamos decir que ambos montos están protegidos.

El seguro no cuesta nada y no hay que marcar ninguna casilla al abrir la cuenta para obtenerlo. Es automático, siempre que realices operaciones bancarias en una entidad asegurada por la FDIC. El sitio web de la FDIC tiene una base de datos en la que se pueden hacer búsquedas de las instituciones cubiertas.

Si abres una cuenta conjunta con otra persona —por ejemplo, tu cónyuge—, cada uno obtendrá una cobertura de 250.000 dólares, lo que equivale a un total potencial de 500.000 dólares en una sola cuenta conjunta.

Otra posibilidad es abrir cuentas en entidades diferentes. Obtendrás la misma cobertura de la FDIC en cada una de ellas, sin límites en cuanto al número de instituciones en las que tengas cuentas (y seguro).

Si tu seguro cubre tus saldos, normalmente tendrás acceso a ese dinero en cuestión de días, a menudo al siguiente día laborable. A veces, si el banco donde tenías tus fondos es adquirido por una nueva entidad financiera, tu dinero terminará en el nuevo banco de inmediato. Por ahora, los llamados bancos puente operan el antiguo Silicon Valley Bank y Signature Bank.

Si no tienes el seguro suficiente para cubrir tus saldos, aún puedes recuperar parte o la mayor parte de esa cantidad no cubierta. Pero la FDIC podría tardar años en resolverlo al estar cerrando las operaciones de un banco en quiebra y vendiendo sus activos.

Según la FDIC, si otra entidad financiera adquiere inmediatamente el banco en quiebra, los depósitos deberían verse en tu nueva cuenta sin incidentes. Los bancos puente deberían tener las mismas capacidades.

El acceso a las cajas de seguridad debería ser posible al siguiente día laborable de la quiebra de un banco, dice la FDIC en su página web de preguntas frecuentes sobre las quiebras bancarias.

La Administración Nacional de Cooperativas de Crédito administra un fondo de seguros similar al de la FDIC y tiene su propio límite de 250.000 dólares. Puedes obtener más información en el sitio web mycreditunion.gov.

Si una empresa de corretaje tiene problemas financieros, una entidad llamada Corporación para la Protección de Inversionistas en Valores (SIPC, por su sigla en inglés), actúa como respaldo. Se trata de una corporación sin fines de lucro creada en virtud de la Ley de Protección del Inversor de Valores de 1970.

Por lo general, la SIPC cubre hasta 500.000 dólares en valores y efectivo (incluido un límite de 250.000 dólares para el componente en efectivo) por cada cliente, aunque esta cantidad puede ser mayor para las personas con varias cuentas, dependiendo del tipo de cuenta y de si se trata de cuentas individuales o conjuntas.

Una cuenta de jubilación individual tradicional, una cuenta IRA Roth y una de corretaje individual, por ejemplo, tendrían cada una un límite de 500.000 dólares en la misma empresa. Lo mismo ocurre con una cuenta conjunta separada o una cuenta fiduciaria.

Pero si tuvieras dos cuentas de corretaje individuales en la misma empresa, por ejemplo, solo recibirías hasta 500.000 dólares de protección para ambas. Una pareja casada con una cuenta de corretaje conjunta —así como dos cuentas de corretaje individuales en la misma empresa— recibiría una cobertura adicional de 500.000 dólares para la cuenta conjunta.

La SIPC dice en su sitio web que es importante entender que su cobertura “no es el equivalente en el mundo de valores de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos”. Su objetivo es “restaurar el efectivo y los valores de los clientes que quedan en manos de firmas de corretaje en quiebra o con problemas financieros”.

La protección solo está disponible si la firma de corretaje quiebra y es miembro de SIPC; la mayoría de las firmas de corretaje están obligadas a afiliarse. Puedes revisar si tu firma de corretaje es uno de sus 3500 miembros en el sitio web de la SIPC o poniéndote en contacto con la firma.

Tras la quiebra de una firma de corretaje, la SIPC trata de transferir rápidamente las cuentas a una firma sana para que los clientes puedan tener acceso inmediato a sus inversiones. Si las transferencias de cuentas no son posibles, o sigue faltando dinero, los clientes pueden presentar reclamos a la SIPC por el monto que se les debe, dijo Josephine Wang, presidenta de la SIPC.

Además del efectivo, las inversiones cubiertas incluyen acciones, bonos, fondos mutuos y otras acciones de compañías y valores registrados.

La SIPC no cubre contratos de inversión no registrados, sociedades limitadas no registradas, contratos de anualidades fijas, divisas e intereses en oro, plata u otros contrato de futuros sobre materias primas u opciones sobre materias primas.

Las acciones de Charles Schwab, el gigante de corretaje minorista, se desplomaron ante el temor de que también pudiera verse afectado por la crisis. Las acciones cayeron hasta un 23 por ciento el lunes, antes de cerrar con un descenso superior al 11 por ciento. Los inversores pueden haber estado preocupados por su gran negocio bancario, que, al igual que Silicon Valley Bank, posee una cantidad considerable de inversiones de renta fija que han perdido valor por el alza de las tasas de interés.

Pero Schwab tiene reservas sanas, y los analistas no están preocupados por su posición financiera. Y, como señalaron recientemente los altos ejecutivos de la empresa, más del 80 por ciento del efectivo de sus clientes está asegurado dólar por dólar por la FDIC.

No hay indicios de que alguna de las principales entidades emisoras de tarjetas de crédito esté en líos, pero siempre es aconsejable tener dos tarjetas —de distintas compañías— si se cumple con las condiciones para solicitar esas líneas de crédito.

Por ejemplo, podrías perder tu tarjeta principal. O la entidad emisora de la tarjeta podría cancelarla si le preocupan los fraudes (por ejemplo, cuando estás de viaje).

Si un banco quiebra, puede haber problemas técnicos si una nueva entidad hereda las cuentas aseguradas. Eso podría provocar que una tarjeta de cajero automático no funcione durante algunos días.

Otra posibilidad es un apagón generalizado que dure días y dificulte la obtención de efectivo (y el uso de tarjetas de crédito o débito en las tiendas). En el periodo previo a las inclemencias meteorológicas, los clientes de los bancos pueden vaciar los cajeros automáticos. Y después, puede resultar difícil para los camiones de dinero llegar hasta los cajeros automáticos para recargarlos.

Debido a estas posibilidades, es buena idea guardar unos cientos de dólares si puedes permitirte el lujo de reservar ese dinero. Pero recuerda dónde lo pones. Es fácil olvidarse y, años después, regalar la ropa o los libros con todo y el dinero que escondiste.

Ron Lieber es el columnista de Your Money desde 2008 y ha escrito cinco libros, el más reciente es The Price You Pay for College. @ronlieber • Facebook

Tara Siegel Bernard escribe sobre finanzas personales en The New York Times. Antes de unirse al Times en 2008, fue editora adjunta en FiLife, un sitio web de finanzas personales, y editora en CNBC. También trabajó en Dow Jones y colaboraba regularmente con The Wall Street Journal. @tarasbernard


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