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Cuatro hijos del Chapo enfrentan nuevos cargos en EE. UU. por tráfico de fentanilo

Las autoridades federales de Estados Unidos anunciaron el viernes un conjunto de cargos contra los cuatro hijos del célebre narcotraficante mexicano conocido como el Chapo, afirmando que los hombres dirigían el imperio de su padre encarcelado y que eran responsables del transporte de grandes cantidades de fentanilo hacia Estados Unidos y dentro del país.

El fiscal general, Merrick B. Garland, dijo en una conferencia de prensa celebrada en Washington que, además de los cuatro hijos —conocidos colectivamente como los Chapitos—, las acusaciones federales en Manhattan, Chicago y Washington habían imputado a más de dos decenas de personas en lo que describió como una operación mundial de fabricación y distribución de fentanilo dirigida por el Cártel de Sinaloa. El Chapo, cuyo verdadero nombre es Joaquín Guzmán Loera, dirigió la organización durante años y tras su condena en Brooklyn, en 2019, cumple cadena perpetua en Estados Unidos.

Garland dijo que las personas mencionadas en cinco acusaciones distintas incluían proveedores en China que vendieron los precursores químicos utilizados en la fabricación de fentanilo; un intermediario con sede en Guatemala que compró los productos químicos en nombre de los Chapitos; operadores de laboratorios clandestinos de fentanilo en México, y un proveedor que le proporcionó al cártel armamento que fue introducido de contrabando en territorio mexicano desde Estados Unidos.

Las acusaciones, en su conjunto, ofrecen una visión panorámica de cómo se creaba, transportaba y, en última instancia, se vendía el fentanilo en las calles de ciudades como Nueva York, Nashville y Los Ángeles. Los cargos afirman que el negocio del fentanilo hace que el cártel gane millones de dólares mientras causa hasta 200 muertes diarias en Estados Unidos.

“El Departamento de Justicia está atacando todos los aspectos de las operaciones del cártel”, declaró Garland.

Los cargos también dan una idea de la violencia y el terror que durante años han asolado a México y han impulsado el negocio del fentanilo del Cártel de Sinaloa. Según las acusaciones, los asesinos que trabajaban para los hijos de Guzmán mataron a agentes de la ley, torturaron a sus rivales electrocutándolos, metiendo chiles en las heridas de algunas de sus víctimas e incluso hicieron que los tigres que tienen como mascotas se comieran a algunas personas, tanto vivas como muertas.

Anne Milgram, directora de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, dijo en la rueda de prensa que los hijos habían heredado el “imperio mundial del narcotráfico” de su padre y lo transformaron al ser pioneros en un producto novedoso.

“Hicieron que fuera más despiadado, más violento, más mortífero, y lo utilizaron para difundir un nuevo veneno, el fentanilo”, declaró Milgram.

Un abogado de los cuatro hijos declinó hacer comentarios sobre los cargos.

Las nuevas acusaciones se produjeron en un momento de gran tensión entre las autoridades estadounidenses y mexicanas por el deterioro de su relación policial y, en particular, por el tema de la responsabilidad en el azote del fentanilo.

En febrero, Milgram arremetió contra el gobierno mexicano, quejándose de que sus funcionarios no habían ofrecido ninguna ayuda a los agentes estadounidenses que trabajaban en casos relacionados con el fentanilo procedente de México. A las pocas semanas, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, respondió con afirmaciones infundadas de que su país no tenía nada que ver con la droga.

“Aquí nosotros no producimos fentanilo”, afirmó.

En su conferencia de prensa, Garland aseveró: “El Cártel de Sinaloa es, en gran medida, responsable del aumento de fentanilo en Estados Unidos en los últimos ocho años”.

Garland agradeció al gobierno mexicano su cooperación en los esfuerzos de Estados Unidos y afirmó que funcionarios del Departamento de Justicia se habían reunido el jueves en Washington con los secretarios de Defensa y Seguridad Interior, el fiscal general y el secretario de Relaciones Exteriores de México.

Los cargos presentados el viernes no son los primeros que se imputan a los hijos de Guzmán. Al igual que su padre, que fue acusado en siete casos en siete ciudades antes de su condena final en el Tribunal Federal de Distrito de Brooklyn, ahora se enfrentan a múltiples acusaciones en varias jurisdicciones.

Uno de los hijos, Ovidio Guzmán López, ya enfrentaba cargos junto con su hermano Joaquín Guzmán López, que fueron formulados en el Tribunal Federal de Distrito de Washington en 2019, días después de que su padre fuera declarado culpable. Conocido desde hace tiempo como el menos exitoso de los hijos de Guzmán, Ovidio Guzmán López fue detenido por las autoridades mexicanas en enero en Culiacán, una ciudad del noroeste que durante décadas ha servido como base de operaciones del Cártel de Sinaloa.

Dos hijos más de Guzmán con otra pareja, Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, fueron nombrados el viernes en dos acusaciones distintas en Chicago y Manhattan. El caso de Chicago también incluía a Joaquín Guzmán López como acusado.

Iván ya enfrentaba cargos presentados en 2014 en San Diego, y Jesús Alfredo había sido acusado en 2015 en Chicago. Ambos permanecen prófugos en México, al igual que Joaquín.

Los hijos tomaron el control de una facción del imperio de su padre tras su extradición a Estados Unidos en 2017, un día antes de la toma de posesión de Donald Trump. Aunque a menudo han sido ridiculizados en los medios de comunicación mexicanos como mujeriegos y sucesores indignos del patriarca de la familia, crearon un próspero comercio de fentanilo, según afirman los funcionarios estadounidenses, mientras lidiaban con las complicadas relaciones con otras figuras importantes del cártel, incluido el hermano de Guzmán, Aurelio, y su socio comercial desde hace mucho tiempo, Ismael Zambada García.

El juicio contra Guzmán, que se prolongó por tres meses, dejó al descubierto la depravación en el seno del Cártel de Sinaloa, ya que los testigos describieron cómo sus asesinos quemaban a la gente con hierros y la quemaban viva en hogueras.

Las nuevas acusaciones presentan a los hijos de Guzmán bajo una luz similar.

Acusan a Iván de decirles a sus socios que el cártel quería “inundar a Estados Unidos de fentanilo para abastecer a las ‘calles de yonquis’” y señalaban que el cártel a veces probaba su producto en personas cautivas que estaban atadas.

En las acusaciones también se decía que los asesinos leales a los hijos habían hecho todo lo posible para evitar sus arrestos, “incluyendo atraer al ejército mexicano a tiroteos, matar soldados y quemar vehículos para crear bloqueos en las carreteras”.

“Apuntamos al Cártel de Sinaloa y a la red global de muerte que lo alimenta”, dijo Damian Williams, fiscal federal del distrito sur de Nueva York, en la rueda de prensa del viernes.

Glenn Thrush colaboró con este reportaje.

Benjamin Weiser es un reportero que cubre los tribunales federales de Manhattan. Ha cubierto durante mucho tiempo la justicia penal, tanto como reportero de investigación como periodista. Antes de unirse al Times en 1997, trabajó en The Washington Post. @BenWeiserNYT

Alan Feuer cubre el extremismo y la violencia política. Se unió al Times en 1999. @alanfeuer


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