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Cuando el ejército de un país espía los celulares de los ciudadanos

Un documento revela cómo el ejército mexicano usa información privada en contra de sus ciudadanos y lo que esto muestra de su democracia.


Hoy cedemos el espacio a nuestra colega Lauren Jackson y al equipo de The Interpreter, que publicaron una entrevista con Natalie Kitroeff, jefa de la corresponsalía en México.


Las compañías tecnológicas como Meta y Apple les venden a sus usuarios la promesa de privacidad. Aseguran que el cifrado en sus teléfonos inteligentes y aplicaciones mantendrá a salvo sus datos.

Pero existe un poderoso software espía, llamado Pegasus, que sabemos que puede penetrar ese cifrado. La herramienta permite el acceso remoto a casi todo lo que está en un dispositivo, incluyendo su micrófono, cámara y datos de ubicación.

Es probable que hayas leído sobre ese software: los gobiernos lo han usado en casos de alto perfil durante más de una década. Sin embargo, el alcance de ese espionaje ha sido difícil de rastrear.

El caso ofrece una aproximación poco común del mecanismo preciso con el que los gobiernos pueden dar mal uso a Pegasus. Su reportaje también arroja luz sobre detalles importantes acerca del estado de la democracia en México en un momento de inquietudes ciudadanas. A continuación, Natalie explica por qué este caso es tan importante y qué significa para el país.

Lauren: Hola, Natalie. ¿Te preocupa que el ejército mexicano pueda estar escuchando tu teléfono?

Natalie: Mi celular se analiza cada cierto tiempo para revisar si hay indicios de Pegasus, pero no hemos encontrado nada hasta el momento.

L: Retrocedamos un poco. ¿Cómo han estado usando Pegasus los gobiernos del mundo?

N: Tanto países democráticos como autocráticos han comprado esta herramienta al NSO Group, una compañía israelí. La empresa asegura que exige a sus clientes que acepten usar el programa informático espía solo para combatir el terrorismo o delitos graves. Y hay ejemplos de eso: investigadores europeos han utilizado Pegasus para desactivar una red mundial de abuso infantil.

Pero algunos reportajes han revelado que, una y otra vez, los gobiernos lo han utilizado para espiar a periodistas, activistas y defensores de los derechos humanos.

L: El gobierno mexicano también usó Pegasus para capturar al narcotraficante conocido como el Chapo. Así que sabemos que el gobierno ha usado el programa espía en el pasado. ¿Qué hay de nuevo en esta historia?

N: El gobierno mexicano ha estado implicado durante años en escándalos relacionados con el uso de Pegasus, incluyendo el espionaje de periodistas y activistas. Eso no es nada nuevo.

Lo nuevo es que ahora sabemos, de forma definitiva, cómo el ejército está espiando a civiles. Un grupo de hackers que se identifican como Guacamaya hackeó millones de correos electrónicos del ejército y desenterró una cantidad de datos impactante. Entre todos esos documentos estaban estos archivos recién descubiertos que revelaron los detalles de cómo México utilizó Pegasus contra un defensor de los derechos humanos y periodistas que investigaban acusaciones de que militares habían ejecutado a personas inocentes.

L: Eso es muy grave para México, pero, ¿puedes explicarme qué significa esto para nuestra comprensión del uso más general del programa espía?

N: Este caso ofrece por primera vez un rastro bien documentado de lo que una institución del Estado, en este caso el ejército mexicano, quería ver en el celular de un defensor de los derechos humanos. Es un documento extraordinario.

Un investigador me lo explicó de esta manera: el documento nos muestra cómo los operadores del programa informático espía tomaron la vida digital privada de una persona, la analizaron y seleccionaron las partes con las que podían hacerle más daño.

L: Esta noticia llega en un momento de convulsión política para el país. Personas en más de 100 ciudades protestaron hace poco contra la reforma electoral del gobierno que involucra cambios a la institución a cargo de las elecciones. ¿Qué revela esto sobre el gobierno mexicano en este momento?

N: El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, asumió el cargo en 2018 en medio de una ola de descontento. Se pronunció en contra de la corrupción y prometió no espiar a la gente. Esto demuestra que el espionaje por parte del gobierno ha continuado durante su mandato.

Como comandante supremo de las fuerzas armadas, esto también indica que López Obrador sabía sobre este espionaje y lo permitió, o que no sabía y sus propias fuerzas armadas lo estaban desobedeciendo. Esto ha generado un temor creciente en torno al poder cada vez mayor del ejército.

Además, la noticia se difundió en un momento en el que la relación del mandatario mexicano con las normas y las instituciones democráticas es cuestionada en el mundo, pero en especial en Estados Unidos.

L: Esta revelación ofrece a Estados Unidos un ejemplo específico de la conducta antidemocrática de su aliado. ¿Washington responderá de alguna manera?

N: Washington ha estado preguntando: ¿cuál es el papel adecuado que debe desempeñar el ejército en un país democrático? El secuestro de cuatro estadounidenses en México este mes solo ha acelerado sus inquietudes más generales sobre la estabilidad mexicana.

No obstante, Estados Unidos también necesita mucho a México. El gobierno de Joe Biden no ha querido criticar de forma pública al gobierno mexicano porque los funcionarios temen poner en riesgo la cooperación en materia de migración.

Es un momento tenso para la democracia de México y demuestra cómo este programa espía comprado por países democráticos puede, en potencia, ser mal empleado a medida que ciertas facciones dentro del gobierno, en este caso el ejército, obtienen mayor poder. Aún no sabemos qué impacto tendrán esta serie de revelaciones, y otras que podrían surgir, en el gobierno de México. Sin embargo, no creo que debamos descartarlo como un caso que podría tener repercusiones en este sexenio.

El viernes les preguntamos por sus estrategias para mantener el optimismo a propósito de un artículo sobre la paradoja de los profesionales que trabajan en la primera línea de diferentes crisis. “Si estás trabajando para mejorar el mundo”, plantea Charlie Brinkhurst-Cuff, el autor de la nota, “¿tienes que ser un optimista?”. Aquí seleccionamos algunos comentarios de nuestros lectores, que editamos por claridad y espacio.

  • “Cuando veo noticias y situaciones complejas pienso en lo afortunada que soy. Tengo dos opciones: o me quedo con mis ‘no’ y me frustro, lo que traerá negatividad a mi vida, o me quedo con el ‘sí’, y agradezco lo que tengo”. —Sandra Milena Evangelista Caballero, Bogotá, Colombia.

  • “Creo que no hay una fórmula mágica, pero hay recursos personales en los que el optimismo puede crecer y fortalecerse. Algunos son simples —como ver un atardecer— y otros pueden ser tan complejos como una red de pensamientos en los cuales arroparte”. —Nora Edith Hernández Orta, Ciudad Obregón, Sonora, México.

  • “Definitivamente creo que las cosas llegan a ti cuando de alguna manera misteriosa las atraes. En estos momentos estoy tratando de ir a Venezuela para visitar a mi familia (a la que tengo años sin ver) y navegar con las particularidades para poder acceder a mi país natal ha sido una verdadera pesadilla. Pero este artículo me hizo recordar que es una decisión personal el ver el vaso medio lleno. Mi frase favorita: ‘Es solo mi deber moral ser parte de las soluciones’”. —Olga Rojas, Palm Springs, California, Estados Unidos.

—Patricia Nieto, Elda Cantú y Sabrina Duque producen y editan este boletín.


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